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Alimento con sabor a Navidad – EL TURRÓN

En nuestro entorno resulta muy difícil imaginar una Navidad sin turrón. El turrón se ha convertido en todo un símbolo de la Navidad. Los anuncios de este producto son ya clásicos por esta fechas y van unidos a recuerdos y acontecimientos familiares.

 

1. Un poco de historia

Jijona. La localidad alicantina goza de gran fama por la elaboración de este alimento.

 

Su origen no deja de ser controvertido. Hay quienes lo sitúan en la época de los fenicios, romanos y judíos sefarditas, otros identifican a los árabes como los auténticos pioneros en su elaboración y para ello se basan en manuscritos del siglo XIII que hacen referencia a la elaboración de un producto de similares características.

Algunos incluso lo datan en circunstancias históricas muy dramáticas, en tiempos del reinado de Felipe IV, cuando la ciudad de Barcelona fue asediada por las tropas reales.

Relatan cómo las autoridades de la capital convocaron un concurso entre los proveedores de alimentos a fin de lograr un dulce que se conservase durante mucho tiempo y que, fue entonces, cuando un confitero, llamado Turrons, presentó un dulce preparado con almendras y miel que obtuvo el premio y, más tarde, adoptó el nombre de su creador. Pero trodo son conjeturas.

De cualquier forma, el primer documento escrito sobre el turrón como tal data de 1603, y en él se describe cómo en la localidad de Jijona se fabricaban turrones.

Sea cual fuera su origen, lo cierto es que, a orillas del Mediterráneo, es la ciudad de Jijona (Alicante) la que goza de una merecida fama en la elaboración de este producto tan singular y la que concentra la mayor parte de la industria turronera española.

 

2. Variedad de sabores

Tradicionalmente se conocen dos tipos de turrón, uno blando, conocido como turrón de Jijona y el turrón duro, conocido como turrón de Alicante. Actualmente se produce una amplia gama de turrones de diversos sabores y texturas.

Así, al ya apreciado turrón de chocolate acompañan turrones de yema tostada, de coco, de nata, de mazapán, de praliné, de fruta…, que toman su nombre según los ingredientes que figuran en su composición.

En el mercado también se pueden encontrar los llamados turrones “sin azúcar”, aunque el calificativo pueda crear cierta confusión y para salir de dudas lo mejor es fijarse en su etiquetado.

El fabricante suele emplear este término para hacer alusión a que el producto no contiene sacarosa, pero puede incluir en su composición otro tipo de azúcares, como fructosa, lactosa, sorbitol… e incluso emplear mezclas de edulcorantes con el fin de potenciar su efecto endulzante y esto es algo que debe tenerse en cuenta, sobre todo en caso de personas diabéticas.

 

3. La almendra, el ingrediente principal

Ingrediente estrella. La almendra será la que determine la calidad del turrón

 

El turrón es un dulce obtenido por cocción de miel y azúcares, con o sin clara de huevo o albúmina, con incorporación posterior y amasado de almendras tostadas, peladas o con piel.

Su componente principal, la almendra determina la calidad y el precio final del producto. La cantidad de almendra no puede ser inferior al 60% de la composición total en los turrones duros Suprema (en el turrón blando, el mínimo es el 64%).

Entre las variedades más utilizadas se encuentran la marcona, planeta, mollar, mallorca y valencia, pero, es, sin duda, la marcona la preferida para la elaboración de los mismos.

La miel, generalmente de azahar o romero, puede ser sustituida total o parcialmente por azúcares de distintas clases y derivados, sobre todo sacarosa y jarabe de isoglucosa.

En este sentido, conviene recordar que en sus orígenes, el turrón se elaboraba exclusivamente con almendras y miel. Pero ésta última, a veces, resulta muy difícil de manejar en repostería, por lo que se ha visto cada vez más desplazada por el azúcar.

Actualmente, algunas marcas vuelven a emplear miel en la elaboración de sus turrones basándose en los beneficiosos efectos que supone su aporte sobre la salud de nuestro organismo.

La clara de huevo, normalmente reconstituida a partir del producto deshidratado en polvo, confiere el color y dureza característicos del turrón duro de Alicante.

Otros ingredientes empleados son: leche, cacao, café, yema de huevo, arroz inflado, otros frutos secos (avellanas, nueces, piñones, anacardos….), nata, frutas trituradas, así como aditivos permitidos en la legislación alimentaria española.

 

4. Una elaboración muy cuidada

Su elaboración es auténticamente artesanal y aunque, en principio puede parecer sencilla, resulta un tanto laboriosa por la especial atención que se pone en todo su proceso de producción.

El maestro turronero supervisa todo el proceso poniendo especial esmero en que el tueste de la almendra sea el adecuado, se caramelice convenientemente la mezcla de miel, azúcares y clara de huevo, que todos los ingredientes estén homogéneamente distribuidos en la mezcla y que el punto de cocción y cuajo de la mezcla sean los adecuados.

El objetivo está claro, conseguir un turrón que ofrezca la calidad idónea para llevar con orgullo la Denominación de Origen.

El turrón de Alicante, duro y consistente, se hace incorporando clara de huevo a punto de nieve al almíbar de la miel antes de añadir la almendra. Se mezcla todo bien y, cuando se alcanza el punto óptimo de cocción, se coloca en los moldes.

En el caso del turrón de Jijona, se incorpora primero la almendra granulada al almíbar de la miel y después se añade la clara de huevo y la canela. Se homogeniza bien la masa batiendo a fuego lento hasta obtener el punto deseado y, posteriormente, se deja enfriar y reposar en los moldes.

El turrón de yema se obtiene añadiendo yema de huevo a la mezcla de almíbar con almendra en polvo y quemándolo por encima con azúcar. Es uno de los más exquisitos y nutritivos.

 

5. Muy energético y nutritivo

 

Si bien es un alimento muy energético, y aporta aproximadamente unas 560 kcal/100 g dependiendo del tipo de turrón, es igualmente nutritivo.

De todas formas, al comerse en pequeña cantidad, no hay por qué renunciar a su ingesta, salvo en casos de personas obesas o que han de seguir dietas de bajo contenido calórico.

Su contenido en hidratos de carbono supone aproximadamente un 33% del alimento, siendo la sacarosa, proveniente del azúcar, el más abundante. La proporción de glucosa y fructosa oscila entre 5,4 y 12% y entre 2,5% y 8,9%, respectivamente. Obviamente, dado su elevado contenido en azúcares no se aconseja en personas diabéticas. Destaca, en relación a otros tipos de dulces, su contenido en fibra, de un 7%.

Igualmente resulta muy interesante la cantidad y calidad de su grasa (22,8%) que, al igual que su contenido en fibra, procede de la almendra, con una composición en ácidos grasos semejante a la del aceite de oliva.

Su alto porcentaje de ácidos grasos monoinsaturados (16,4%) y poliinsaturados (4,5%) y su baja proporción en grasa saturada (1,9%) supone un reparto saludable de la misma.

Su aporte proteico está comprendido entre un 13 y un 17% de su contenido total. Generalmente los turrones que llevan mayor cantidad de almendras, presentan más proteínas y grasas y, por tanto, mayor contenido energético.

El turrón aporta también cantidades importantes de calcio (127 mg/100 g, lo mismo que la leche), hierro (2,1 mg/100 g), magnesio (129 mg/100 g), cinc (0,8 mg/100 g) y potasio (209 mg/100 g, dos o tres veces más que otros tipos de repostería).

Respecto a las vitaminas, contiene bastante ácido fólico (48 µg/100 g), riboflavina (0,33 mg/100 g) y vitamina E (9,1 mg/100 g), y aporta, ya en menor medida, otras vitaminas, como la tiamina o la niacina.

 

EL TURRON en Wikipedia

 

Dra. Dª. Ana Haro García
Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos
Universidad de Granada

Actividad Física – Consejos para Padres de Familia

Consejos para padres de familia

Niños sanos. Familias sanas. La actividad física puede ser la conexión.

Vale la pena

La actividad física crea una base firme para una vida saludable. Tanto usted como sus hijos salen ganando. La actividad física puede:

  • Mejorar la autoestima y la capacidad de aprendizaje.
  • Ayudar a los niños a controlar el estrés.
  • Desarrollar y mantener huesos, músculos y articulaciones saludables.
  • Ayudar a controlar el peso.

Compartan juntos la diversión.

Cree tradiciones familiares y recuerdos duraderos.

un padre jugando futbol con sus hijos

El tiempo juntos es un tiempo valioso. Intente:

  • Aventuras familiares. Vea las cosas interesantes en su comunidad. Vaya a caminar por el campo, de pesca y a remar en canoa. Descubra los parques públicos. Visite el zoológico. Explore las atracciones turísticas al aire libre.
  • Vacaciones familiares de ejercicio. Planee un viaje activo. Nadar en la playa o andar en bicicleta en el campo. Escalar o acampar en las montañas. Explorar los parques estatales
    y nacionales. Ir en balsa por un río. Hacer una excursión caminando por una ciudad.
  • El regalo de la actividad física. Dé un regalo que fomente la actividad. Regale a esa persona especial un traje de baño o unos zapatos para ejercicio. Escoja juguetes que requieran movimiento, como una pelota de baloncesto o una bicicleta.
  • Festejos por temporada. Reciba cada temporada con diversión.
    Invierno: Use un trineo o construya un muñeco de nieve.
    Primavera: Juegue a lanzar la pelota o fútbol.
    Verano: Brinque alrededor del rociador de césped o salte la cuerda.
    Otoño: Juegue frisbee, golf o camine en una parcela de calabazas.
  • Servicio a la comunidad. Beneficie a otros al mismo tiempo que se beneficia usted mismo – haga trabajo voluntario en familia. Recoja la basura de la orilla de una carretera cercana,
    ayude a los vecinos a quitar las hojas de su jardín o únase con otras familias para limpiar su parque favorito.
  • Encuentre algo adecuado.
    Las actividades organizadas, como lecciones, clubes y equipos, pueden ser una experiencia
    positiva si corresponden a los intereses y la personalidad del niño o niña. Antes de
    inscribirlos, revise el programa y responda a las siguientes preguntas. Si la mayoría de las
    respuestas son “sí”, las posibilidades de que sus hijos se diviertan son buenas.

    • ¿Es el tamaño y la capacidad de mi hijo(a) similar al del resto del grupo?
    • ¿Son apropiados para mi hijo(a) los desafíos y las expectativas?
    • ¿Se le dan a todos los niños oportunidades adecuadas para aprender y para practicar?
    • ¿Hay un enfoque en el desarrollo de un juego justo, juego en equipo, camaradería y diversión?
    • ¿Anima y alienta a los niños el líder de la actividad?
    • ¿Son todos los niños respetados?
  • No sólo es una acción, es un estilo de vida.
  • Camine y platique. En lugar de sentarse en una mesa para hacer tarea, camine con sus hijos mientras practica ortografía, tablas de multiplicar o geografía.
  • Labores del hogar. Fomente la responsabilidad y el mantenimiento de la casa haciendo que sus hijos ayuden a aspirar, limpiar los pisos, a sacar a caminar al perro, lavar el auto, etc.
  • Diversión bajo techo. Designe un espacio en el cual los niños puedan rodar, escalar, brincar, bailar y dar volteretas. Las cocheras sin autos pueden ser una zona de actividad
    en los días en los que está lloviendo o nevando.
  • Armario portátil. Conserve una caja en el auto familiar con pelotas, guantes de béisbol, una cuerda para saltar, un frisbee, etc. Siempre estará listo para divertirse.
  • Compartan juntos la diversión.
    Los niños sólo necesitan jugar. Y usted también.